Formulas de Consagración personal
Parroquia Sagrado Corazón - Talavera de la Reina
CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¿Qué es consagrarse?
(Por Florentino Alcañiz, S.J.)
La Consagración es la práctica fundamental de la devoción a mi Corazón Divino. Pero, ¡cuánta rutina se observa ya en este punto! Cuantas personas piadosas están haciendo cada día consagraciones que se hayan en los libros píos y, sin embargo, no son almas consagradas de verdad: más bien que hacer consagraciones las rezan, son rezadoras de consagraciones.
Oye, hijo mío, en que consiste la Consagración completa, según yo mismo enseñe a mis amigos más íntimos, según ellos lo explicaron en sus diversos escritos, y según lo dejaron confirmado con su ejemplo.
UN PACTO
La Consagración puede reducirse a un pacto: a aquel que Yo pedí a mi primer apóstol de España, el beato Bernardo de Hoyos, y antes en términos equivalentes, a mi sierva Sta. Margarita: CUIDA TÚ DE MI HONRA Y DE MIS COSAS, QUE MI CORAZÓN CUIDARÁ DE TI, Y DE LAS TUYAS.
También contigo desearía hacer este pacto. No temas salir perdiendo, pues en los tratos con mis criaturas, soy tan condescendiente y benigno, que cualquiera pensaría que me engañan. Además es un convenio que no te obligará de suyo ni bajo pecado mortal, ni venial. Yo no quiero compromisos que te ahoguen; QUIERO AMOR, GENEROSIDAD, PAZ; no zozobras y apreturas de conciencia.
Ya ves que el pacto tiene dos partes; una que me obliga a Mí y otra que te obliga a ti. A Mí cuidar de ti y de tus intereses; a ti, cuidar de Mí y de los míos. ¿Verdad que es un convenio muy dulce?
Primera parte del pacto, de la Consagración
Para Yo poder cuidar de ti es necesario que alma, cuerpo, vida, salud, familia, asuntos, en una palabra, todo, lo remitas plenamente a la disposición de mi Providencia y que me dejes hacer. Yo quiero arreglarlas a mi gusto y tener las manos libres. Por eso deseo que me des todas las llaves, que me concedas licencia para entrar y salir a mi conveniencia; que no andes vigilándome y examinando lo que hago, que no me pidas cuentas, ni explicaciones aunque no entiendas o pienses que actuó en detrimento tuyo, aunque tengas muchas veces que ir a ciegas, te consolará el saber que te hayas en buenas manos. Y cuando ofreces tus cosas no ha de ser con el fin de que te las arregle a tu gusto, porque eso ya es ponerme condiciones y proceder interesadamente, sino para que me dejes proceder como dueño y Rey, aunque a veces mi determinación sea dolorosa para ti. Tú no ves sino el presente, Yo veo lo por venir; tú miras con microscopio, Yo con telescopio de inconmensurable alcance; soluciones que parecerían felicísimas, son desastrosas. Además debo probar tu fe y confianza en Mí y hacerte merecer gloria, permitiré con intención deliberada, el trastorno de tus planes.
Más con esto no quiero que te abandones a una especie de fatalismo quietista y descuides tus asuntos interiores. Debes seguir como ley aquel consejo que os dejé en el Evangelio: “Cuando hubiereis hecho cuanto se os había mandado, decid: siervos inútiles somos”. Debes en cualquier asunto tomar todas las diligencias que puedas, como si el éxito dependiera de ti solo, y después decirme con humilde confianza: Lo demás es cosa tuya. Y luego desecha toda inquietud con el reposo de un lago en una tranquila tarde de otoño.
Segunda parte del pacto, de la Consagración
Hijo mío, hemos llegado con esto al “cuida tú de mi honra y de mis cosas”. Esta es la parte para ti más importante, porque en rigor es la propiamente tuya. La anterior era la mía: si en ella te pedí la entrega de todo es para cumplir la parte del convenio que me toca; más la tuya, en la que debes poner toda la decisión de tu alma, la que ha de formar el termómetro que marque los grados de tu amor para conmigo es cuidar de mis santos intereses.
¿Cuáles son mis intereses?
No tengo otros que las almas; estas son mis joyas y mi amor; quiero, como decía a mi sierva Margarita, establecer el imperio de mi amor en todos los corazones. No ha llegado todavía mi reinado; hay cierta extensión externa en las naciones católicas, pero este reinado hondo, por el cual el amor para conmigo sea quien no de nombre, sino de hecho mande, gobierne e impere establemente en el alma, ese reinado ¡qué poco extendido está en los pueblos cristianos! Faltan apóstoles, corazones que tocados por este divino imán dejen imantados a otros.
¿Cuáles son las maneras de apostolado?
- La oración, es muy importante, pide al Cielo mi reinado continuamente, al Padre, a Mí, a mi Madre… ¿Quién no puede hacer esto? Una muchedumbre de almas lanzando de continuo estas saetas hacen mella en el Cielo; son moléculas de vapor, que se elevan, formando nubes, y se deshacen después en lluvia fecunda sobre el mundo.
- El sacrificio. Primero pasivo, ¡cuántas molestias, disgustos, malos ratos, sinsabores, pequeños o grandes, suelen sobrevenir a todos, como me sobrevinieron a Mí, a mi Madre, a los santos! Pues bien, todo eso, llevado en el silencio, con paciencia y aun con alegría, ofrecido para que reine es un apostolado muy rico. La cruz es fuente de salvación. En segundo lugar, activo o de mortificación; procura habituarte al vencimiento frecuente en cosas pequeñas. Te apetece un helado, no lo tomes, quisieras mirar al primero que entra por la puerta, no lo hagas, te culpan por algo que no has hecho y no hay perjuicio, cállate, etc… todo porque Yo reine. Ya ves, ¡qué campo de apostolado se presenta ante tus ojos, este sí que es eficaz!
- Ocupaciones diaria. Muchas dicen que no pueden trabajar por el reinado del Corazón de Jesús por estar muy ocupadas, como si los deberes de su estado, las obligaciones de su oficio y sus quehaceres diarios, hechos con cuidado y esmero, no pudieran convertirse en trabajos apostólicos. Todo depende de la intención con que se hagan. Que todas tus obras sean monedas preciosísimas que caigan en el cepillo que guardo para la obra de mi reinado en el mundo. Esfuérzate, aunque con paz, por ser cada día más santo, porque cuanto más lo seas, tendrá mayor eficacia lo que hicieres por mi gloria.
- La propaganda. Puedes ayudar a alguna empresa de mi Corazón Divino; recomendar, ganar, si puede ser a las personas que están a tu alrededor, a fin de que se entreguen a Mí como te entregaste tú. Y si tienes dificultad en el hablar, un folleto no la tiene y puedes hacerlos llegar en misión a muchas personas a cualquier punto del globo. ¡Cuántas almas me han ganado donde menos se pensaba estos misioneros errabundos!
Si no luchas, no será por falta de armas. No hay momento en todo el día en que no puedas manejar alguna de ellas. ¡Que hermosa vida de continuo iluminada por este ideal esplendoroso! ¡Todas las obras del día selladas con el sello de apostolado! ¡Todas las obras convertidas por el oro de la caridad!
Preparación
Para consagrarse a Corazón de Jesús conviene prepararse al menos durante unos días, y mucho mejor durante un mes entero con meditaciones del Evangelio que nos acerquen a los sentimientos y actitudes del Corazón de Jesús.
Escoge una fecha solemne y después de la comunión (previa confesión), conságrate a Él con gran deseo de ser suyo para amarle y servirle siempre.
No olvides renovarla en la fiesta del Corazón de Jesús y de Cristo Rey; y con la fórmula de «consagración para todos los días» renuevala cada día para avivar tu deseo de cumplirla.
Puedes prepararte desde aqui MES DE PREPARACIÓN A LA CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
CONSAGRACION PERSONAL
Corazón de Jesús, manantial inagotable de gracia, amor y paz. Corazón del que nació la Iglesia, gracias por recibirme en ella en el bautismo. Gracias por mostrarme en ella el rostro de tu Padre. Gracias por enviarnos tu Espíritu Santo que nos congrega y construye. Gracias por continuar ofrendándose diariamente en la Eucaristía que une y alimenta.
Yo me entrego y consagro a ti por el Corazón Inmaculado de María. Quiero vivir a plenitud mis promesas bautismales. Adéntrame Señor Jesús, en tu Corazón. Cámbiame este corazón de piedra. Que sea semejante al tuyo para que no viva ya más en mi voluntad, sino, como Tú, la del Padre para que venga a nosotros tu reino de justicia, de amor y de paz. AMÉN
CONSAGRACION PARA TODOS LOS DIAS
Ven, Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la redención del mundo.
¡Señor mio y Dios mio Jesucristo! Por el Corazón Inmaculado de María, me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en el Santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparaciónde nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones
Por nuestro Obispo y sus intencione
Por nuestro Párroco y sus intenciones
CONSAGRACION FAMILIAR
Jesús, Señor y Redentor nuestro; Tú manifestaste a santa Margarita María de Alacoque el deseo de reinar sobre las familias cristianas.
Ofrecemos a tu Sagrado Corazón nuestras personas y nuestra casa, por medio de nuestra Madre, la Virgen María y de San José, padre y custodiode la Sagrada Familia.
No siempre y todos te aceptan en sus relaciones familiares, en sus viviendas o en sus puestos de trabajo. Por ellos y por nosotros te queremos recibir contentos y agradecidos en nuestra familia, en nuestro hogar y en nuestro trabajo.
Señor, no somos dignos de que entres en nuestra casa; pero Tú que fuistes a la de aquel centurión, entraste en la de Zaqueo y te hospedaste en la de Marta y María, quédate con nosotros para siempre, que procuraremos no hacer nunca algo que te disguste.
Señor Jesús, que nos ofreces tu Corazón, enciende en nuestros corazones un gran amor a Ti y a nuestros prójimos; que nuestra vida sea un testimonio de fe, esperanza y caridad; que hagamos bien a cuantos nos rodean, viéndote en ellos a Ti; y que al final de nuestra peregrinación por este valle de lágrimas, todos nos reunamos Contigo en el cielo, con la Virgen María, nuestra Madre, con todos los santos y las personas queridas que nos han precedido en su camino a la casa del Padre.
Así lo prometemos, Jesús; así lo pedimos y lo esperamos de Ti, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. AMÉN.
ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS (SANTA MARGARITA)
o, (nombre) , entrego y consagro al Sagrado Corazón de Jesús mi persona y mi vida, mis acciones, trabajos y sufrimientos, para no servirme ya de ninguna parte de mi ser, sino para amarle, honrarle y glorificarle. Ésta es mi voluntad irrevocable: ser todo suyo y hacerlo todo por su amor, renunciando de todo corazón a cuanto pudiera desagradarle.
FORMULA DE CONSAGRACION DE SAN CLAUDIO DE LA COLOMBIER
¡Oh Corazón de mi amantísimo Jesús! ¡Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo, (nombre) , inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir, cuanto está de mi parte, el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón con todos sus afectos, y a mí mismo con todo cuanto soy enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero olvidarme del todo desde esta hora y momento de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos.
Encendido, pues, todo en vuestro amor, ofrezco gustoso a este divinísimo Corazón todo el mérito y satisfacción que puedo tener en los santos sacrificios de la misa, oraciones, obras de penitencia, humildad, obediencia y de todas las demás virtudes que ejercitare por todo el tiempo de mi vida hasta el último aliento de ella. No sólo quiero hacer todo esto en alabanza y honra del Corazón de Jesús, sino que también le pido humildemente y a cada instante se digne admitir esta perfecta donación de todas mis cosas que hago a este santísimo Corazón, de suerte que pueda disponer de todas ellas a su arbitrio, aplicándolas a quien fuere servido, o destinándolas al fin que más le agradare: y cediendo a las ánimas del purgatorio toda la satisfacción que pueda tener en mis obras, deseo se las aplique según el beneplácito del Corazón de Jesús. Pero, no debiendo impedir ésta mi donación, que yo pueda ofrecer las misas y oraciones según lo pidieren algunas veces la obediencia y caridad; habiendo de valerme entonces de los bienes ajenos y que ya pertenecen al Corazón de Jesús, es mi intención que todas las obras de virtud que ejercitare entonces, queden dedicadas y consagradas al Corazón de Jesús como bienes propios suyos.
¡Oh Corazón santísimo! enseñadme, os ruego, el camino que debo tomar para que, olvidado enteramente de mí mismo, llegue a conseguir la pureza de vuestro amor, cuyo deseo me habéis infundido. Abrásome en vehementes deseos de agradaros; pero siento que de ningún modo podré llegar a conseguir lo que deseo sin aquel gran auxilio que vos solamente podéis darme. Perfeccionad, pues, en mí ¡oh Corazón santísimo! todo lo que os es agradable y conforme a vuestra voluntad. Conozco ciertamente que yo repugno y resisto; pero, si no me engaño, no quisiera resistir: a vos os toca dar y perfeccionarlo todo. A vos sólo ¡oh Corazón santísimo! se deberá toda la gloria de mi santidad, si mereciere finalmente el conseguida: ni yo quiero aspirar en adelante a la misma santidad con otro fin sino el de vuestra gloria y alabanza: Amen.




